"Perdona pero... aquí no se puede fumar"
Sinopsis
La sucursal española de una empresa americana es obligada a poner en vigencia la prohibición de fumar dentro de sus oficinas. A partir de ahora, quienes quieran fumar en horario laboral, deberán hacerlo en la calle. Ramírez, uno de los empleados de esta pequeña oficina compuesta principalmente por hombres, decide empezar a reunir firmas contra lo que considera injusto. Lo que pretende Ramírez es que se utilice un despacho desocupado como sala de fumadores o “Smoking Room”, que dicen los americanos. Aparentemente todos están de acuerdo y le van a apoyar. Sin embargo, a la hora de la verdad los compañeros pondrán toda serie de excusas para evitar formar parte de esta lista; en cambio, ninguno tendrá problema en inscribirse en otra, la de los que formarán un equipo para jugar un partido de fútbol contra los empleados de otra oficina.
Crítica
Puntuación del crítico7Excelente película española, rodada con pocos medios pero muy buenas ideas.
La cámara se posa (o mejor dicho escudriña) en un grupo de personas que trabajan juntas en una empresa. Una jornada más en la que cada miembro afronta sus problemas, su estrés y sus neuras como puede. La prohibición, por parte de los jefazos, de fumar en el recinto de trabajo es el nexo de unión de todas las historias paralelas. La norma es recibida por los trabajadores de diferentes formas, unos la toman con infiferencia, otros con indignación y otros como una amenaza.
Esta idea de la "sala para fumar" (muy de actualidad en nuestro país) sirve a un genial guión lleno de crítica a la sociedad en la que vivimos. Divertida y sorprendente, los diálogos y el mareante uso de la cámara te atrapan en ese ambiente opresivo y claustrofóbico en el que se mueven los personajes.
Todo el reparto trabaja muy bien, destacando las interpretaciones de Eduard Fernández y Juan Diego.
El final es muy bueno. Un film que merece la pena.
Goya a la mejor dirección novel.
La cámara se posa (o mejor dicho escudriña) en un grupo de personas que trabajan juntas en una empresa. Una jornada más en la que cada miembro afronta sus problemas, su estrés y sus neuras como puede. La prohibición, por parte de los jefazos, de fumar en el recinto de trabajo es el nexo de unión de todas las historias paralelas. La norma es recibida por los trabajadores de diferentes formas, unos la toman con infiferencia, otros con indignación y otros como una amenaza.
Esta idea de la "sala para fumar" (muy de actualidad en nuestro país) sirve a un genial guión lleno de crítica a la sociedad en la que vivimos. Divertida y sorprendente, los diálogos y el mareante uso de la cámara te atrapan en ese ambiente opresivo y claustrofóbico en el que se mueven los personajes.
Todo el reparto trabaja muy bien, destacando las interpretaciones de Eduard Fernández y Juan Diego.
El final es muy bueno. Un film que merece la pena.
Goya a la mejor dirección novel.
Davis

